lunes, mayo 02, 2011

Es mejor estar preparados

A pesar de las lecciones aprendidas con el correr de los años, las publicaciones especializadas y el impacto creciente de los consultores, las organizaciones aún siguen confiando en la intuición y el buen ojo de sus directivos para afrontar situaciones de crisis. Yo prefiero una mezcla de intuición y estrategia.

Un crisis puede caracterizarse, según Barton (2007), por la sorpresa, por grandes amenazas, y por el corto tiempo para tomar decisiones. De manera que no hay momento para que sucedan, pero es mejor estar preparados, insisto. Para ello se debe entender, que no es exclusivo de las grandes organizaciones tener planes de acción en situaciones de crisis. La mayoría de las pequeñas y medianas empresas, incluso las microempresas, son reactivas y se ocupan más en "arreglar" los problemas, que en proponerse diseñar planes que les permitan minimizarlos o evitarlos. No obstante, y como lo señalaba en el post anterior, cuando las crisis llegan, no hay marcha atrás.

Es posible hablar de errores en el diseño y localización de la planta nuclear de Fukushima, en el Japón, que colapsó luego del tsunami, pues tal vez no simularon el escenario presente donde las fugas radiactivas lograron permearse no solo en la atmósfera, sino también en el mar y otras fuentes naturales, agrandando la situación. Es posible que los mecanismos que utilizan para la recuperación y refacción de la planta sean los ideales, aunque no sabemos a ciencia cierta. Pero nadie esperó el tsunami, nadie pensó en semejante desastre, y no calcularon desde antes que en caso de ocurrir, iba a ser de tal magnitud como la actual. Chernobyl fue una lección, pero hoy vemos que en el caso del Japón, poco fue el aprendizaje, y los hechos lo demuestran.

¿Qué es lo peor que pudo haber pasado?¿Qué es lo peor que podría ocurrir?¿Cómo pudo evitarse lo que pasó? La respuesta podría ser sencilla, pero cuesta mucho hacerlo: anticipándose; esto es, planeando estratégicamente el manejo de las situaciones de crisis. Nada debe pasarse por alto. De manera que la estrategia va a permitir a la organización enfocarse y ayudarle a coordinar sus actividades de respuesta, a fijar líneas de acción que le permita maniobrar por si misma en medio de un ambiente de amenaza y riesgo, a reducir la incertidumbre, a ser consistentes y a superar la crisis.

Planear es prepararse, y es la posibilidad de superar los egos organizacionales para trascender de las corazonadas, a un escenario donde la mezcla de la intuición con la estrategia permite anticipar situaciones críticas futuras, para minimizar los riesgos o afrontarlas con éxito. Reilly (1997) propone una serie de condiciones necesarias para manejar una crisis, como son la capacidad de la organización para responder ágilmente a los hechos, la disponibilidad de información para los directivos y sus equipos sobre el repertorio de recursos y acciones para gestionar la crisis, la adecuada planeación, entre otras. Las crisis son inevitables, pero es responsabilidad de cada organización estar lista para afrontarlas_.

1 comentario:

Chary Wilches dijo...

Leer este post me generó unas inmensas ganas de retomar el tema de la planeación estratégica, en mi vida, en mi proyecto de empresa, en algunas conquistas en general!